20 abril 2015

SUMERGIDA EN LA REALIDAD

Esta mañana recorriendo las calles de Madrid, haciendo "papeleos", ha sido un día más un baño en la realidad, que no ofrece titulación universitaria ninguna.

En la administración de la seguridad social, me he quedado sorprendida al comprobar como la solidaridad y la ayuda a quien lo necesita brota espontáneamente, de quien "puede ser considerado más débil en alguna ocasión", o se encuentra en una situación más desfavorecida...

Ante el ordenador, con solo un cartel con varias indicaciones para recoger el documento que la vida laboral...

Una vez más admirada por la gente sencilla: Frente al ordenador dos mujeres, sencillas, de raza gitana... que expresan en voz alta; "si estuviera aquí mi sobrino enseguida sacábamos el papel"
Al momento se acerca un joven con rasgos árabes, otro chino, y un chico con marcas en el rostro y su mano, de haber tenido algún accidente...

Me alejo de la escena porque mi número ha aparecido en el luminoso indicándome que pase a la mesa 7. Me atienden cordialmente y muy atenta una mujer, que me indica todos los pasos que debo realizar para la consulta que realizo, y me indica que con cualquier duda, vuelva y consulte todo lo necesario, que para eso están. Me voy agradecida y una vez más con la lección aprendida "El buen trato recibido y la atención prestada.

Cuando he acabado mi consulta, nuevamente me acerco al ordenador donde continúan las mismas personas que dejé antes.
Me acerco y les ofrezco mi ayuda, por si fuera necesaria... Y me responden "Gracias señora, pero ya entre todos hemos podido".

Les agradezco, saludo y me despido...

Salgo de la administración con mis documentos en el bolso, pero con la ENSEÑANZA aprendida,  "LOS POBRES, LOS NECESITADOS" siempre me enseñan....
Y una vez más compruebo, qué es tanto lo que necesito aprender...

Continuo mi aprendizaje recorriendo las calles del norte de la capital, desde la Ventilla hasta Cuatro Caminos, nuevamente dándome una dosis de realidad, a pie de calle...

Recorriendo calles, plazas, mercados..., abarrotados de personas de otras razas y culturas que han poblado el barrio desde hace años, y han dado a Madrid un toque variopinto y que nos invita a acercarnos y conocer otras culturas para enriquecernos y una vez más quitar prejuicios.