05 marzo 2019

CUARESMA 2019

Después de mucho tiempo sin publicar vuelvo a retomar el blog con una reflexión para Cuaresma.


Piensa por un momento que te invitan a una boda con un quince días de antelación, bueno mejor veinte; vale con un mes de distancia al evento. Trata de hacer una lista de todo lo que tendrías que preparar, organizar, atender en ese mes. ¿Qué sentimientos te evoca sentirte invitada?¿Cómo reaccionas ante algo inesperado?¿Qué prioridades tienes para esa celebración?

Imagino que tu corazón en un momento  se ha podido acelerar, tu cabeza ha recorrido el armario, y sin duda te has dicho que no tienes qué ponerte, has pensado en el regalo, en el gasto económico, también en los encuentros que puedes tener en ese evento, quizá también te has podido sentir contrariada, en un compromiso al que no quieres acudir, y no sabes cómo renunciar… Sólo tú sabes en dos minutos todo lo que ha pasado por tu mente y tu corazón.

Bueno pues digamos que algo así, se nos presenta ahora, el próximo día 6 de marzo es miércoles de ceniza. Para los cristianos es la puerta de entrada a un tiempo previo de preparación a la mayor CELEBRACIÓN Y ACONTECIMIENTO QUE NOS PUEDEN INVITAR.  La Pascua de JESÚS.
Fíjate si es importante esa fecha que la denominamos SEMANA SANTA. ¡Qué importante tiene que ser para llamarla así!

Antes de la SEMANA SANTA, se nos invita a vivir LA CUARESMA  (CUARENTA DÍAS, ni uno ni dos…), donde el Señor, nos INVITA a prepararnos para acoger su MISTERIO DE LA MUERTE Y LA RESURRECCIÓN QUE VIVIREMOS EL JUEVES, VIERNES Y SÁBADO SANTO junto con EL DOMINGO DE RESURRECCIÓN.

La Cuaresma es un tiempo litúrgico, donde durante 40 días podemos acercarnos a meditar, a contemplar, a descubrir la entrega de Jesús por nosotros.

Es un tiempo de preparación (te sonará eso de la “operación bikini” previa al verano… parece que tenemos que tener un cuerpo perfecto antes de ir a la playa). Bueno pues digamos que la Cuaresma es la preparación del alma, del espíritu para poder acercarnos a la vida que Jesús nos propone en su Evangelio.
La Iglesia esos días usa el color morado: la casulla de los los sacerdotes, el altar y el ambón se cubre con tela morada, signo de penitencia.  La penitencia no es más que tratar de poner nuestro espíritu en sintonía con lo que nos pide la Palabra de Dios. (sintonizar bien el dial de mi vida, si la frecuencia emite ruidos, no me permite escuchar...).

Ayuno: Privarnos de algo que no es necesario, de algo que podemos prescindir. Normalmente los viernes se ayuna de comer carne. Eso viene desde antiguo ya que era un manjar… Hoy quizá se nos pide ayunar de otro tipo de cosas: uso del móvil, conversaciones que no favorecen las relaciones, de malos gestos… cada una sabe de qué puede o necesita prescindir. (sin olvidar la carne).

Limosna: Significa acercarnos a otros que están más necesitados para compartir con ellos nuestros bienes (en principio sería compartir económicamente con el más necesitado), pero qué bonito sería poder compartir mi tiempo con los necesitados, los que están solos, compartir mis capacidades, habilidades… Ahí también cada una sabe, qué puede compartir con quién.

Oración: Es el tercer elemento fundamental de nuestra Cuaresma, y en definitiva de nuestra vida cristiana. Es el diálogo con Dios, con el hermano. A través del silencio, la oración, la escucha de su Palabra.

Bueno, esta es la invitación que nos hace Jesús, ves que nos resulta seguro más fácil que una invitación a una boda, u otra celebración.

Es descubrir y tratar de vivir personal y comunitariamente nuestro seguimiento de Jesús, de un modo más intenso para prepararnos a la PASCUA.




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